Exceso de riego en el césped: Cómo detectarlo y solucionarlo (Guía 2026)

En la jardinería profesional en Girona, nos enfrentamos a desafíos únicos que combinan el implacable clima mediterráneo con la creciente presión de la escasez hídrica. Paradójicamente, mientras las autoridades y la Agència Catalana de l’Aigua (ACA) imponen restricciones severas para el riego de zonas verdes, el error más común que vemos en el mantenimiento de jardines particulares no es la falta de agua, sino el exceso.

El sobreriego es un asesino silencioso que ahoga las raíces, favorece patógenos destructivos y, a menudo, se confunde con la sed. Identificar y corregir este desequilibrio es crucial no solo para recuperar césped amarillo y seco, sino también para mantener la eficiencia de su sistema de riego, evitando las altas penalizaciones por consumo elevado que aplica el sistema tarifario en Girona.

A continuación, Gesptom le ofrece una guía exhaustiva para diagnosticar, entender la fisiología y solucionar el problema del exceso de riego en su césped.

I. Análisis Técnico Profundo: La Fisiología del Ahogamiento y la Sed

El aspecto más técnico del riego reside en comprender la diferencia entre dos problemas con síntomas superficialmente similares: la asfixia radicular (exceso) y el estrés hídrico (falta).
Asfixia Radicular por Exceso de Agua
El riego excesivo sofoca el suelo porque el agua en demasía desplaza el oxígeno del sustrato. Las raíces, que son órganos respiratorios, se asfixian en este entorno anaeróbico.
Cuando las raíces se ahogan, se vuelven blandas, adquieren un color marrón oscuro y pueden empezar a emitir un distintivo olor a podredumbre. En esta condición, la planta no puede absorber adecuadamente los nutrientes, lo que resulta en una nutrición deficiente y estrés.
Un síntoma clave de este fallo de absorción es la clorosis (amarillamiento generalizado). La planta, aunque rodeada de agua, sufre una deficiencia de micronutrientes esenciales como el hierro y el manganeso, que son difíciles de absorber cuando el sistema radicular está dañado y el suelo saturado. El resultado es una planta marchita y amarillenta, lo que el jardinero no experto erróneamente interpreta como sed, aplicando más agua y agravando el problema.

Estrés Hídrico por Falta de Agua

El estrés hídrico ocurre cuando la planta tiene sed, pero es incapaz de obtener suficiente agua para su crecimiento y desarrollo óptimo. Las plantas reaccionan al déficit intentando conservar la humedad disponible, lo que se manifiesta a través de un mecanismo de ajuste.
A diferencia del ahogamiento, donde las hojas amarillean por falta de nutrientes, con el déficit hídrico las plantas manifiestan síntomas de deshidratación severa y atrofiamiento. Los árboles frutales, por ejemplo, pueden cerrar sus estomas para evitar la pérdida de agua, lo que reduce su productividad. En el césped, este estrés se observa como un intento desesperado por reducir la superficie de transpiración, lo que lleva a las hojas a enrollarse, secarse y volverse marrones y quebradizas, especialmente en las puntas y bordes.

II. Guía Visual de Síntomas: ¿Cómo saber si el pasto tiene exceso de agua?

Es fundamental saber si el pasto tiene exceso de agua antes de intentar corregirlo, ya que regar un césped ahogado es letal. Gesptom recomienda realizar una inspección visual y táctil detallada, ya que los síntomas superficiales a menudo ocultan la causa real.

1. Señales Claras de Exceso de Riego (Asfixia Radicular)

Color del Césped (Clorosis)
Amarillamiento o coloración más clara (clorosis) en las hojas, que puede confundirse con falta de nitrógeno, pero persiste el amarillamiento en hojas inferiores y el marchitamiento.

Condición de las Raíces
Raíces blandas, marrones o negras con una textura viscosa, en lugar del blanco saludable.
Textura del Suelo

El suelo está constantemente húmedo o “empapado”. Puede sentirse esponjoso, pantanoso o apelmazado, y el agua tarda más de diez días en secarse.

Olor
Olor evidente a podredumbre o a moho debido a la actividad anaeróbica y la descomposición de las raíces.
ida Superficial
Aparición de algas y musgo en la superficie, o la temida mosca del sustrato, atraída por la humedad persistente